Crujiente de pie de cerdo con butifarra negra

Crujiente de pie de cerdo con butifarra negra

Un vistazo rápido a las imágenes de las búsquedas en Google de recetas de pies de cerdo da buena cuenta de a qué asociamos este alimento: guisos contundentes de toma pan y moja. Efectivamente, encontramos multitud de recetas con manitas de cerdo sumergidas en salsas rojizas que anuncian digestiones sin precedentes. Nada en contra, por supuesto. Somos unos grandes defensores de las recetas tradicionales, aquellas que representan la cultura gastronómica más clásica; las recetas transmitidas generación tras generación.

¿Cómo se cocinan los pies?

Los pies o manitas de cerdo forman parte del grupo alimentario que engloba la casquería: las partes menos nobles del animal y que no están tan apreciadas en la gastronomía, ya que se asocian a la cocina de aprovechamiento. En general son piezas con gustos muy fuertes y texturas blandas, que necesitan además una limpieza extra para asegurar que no transmiten ningún sabor no buscado. No obstante, históricamente han sido muy apreciadas como fuente de energía para aquellos que realizaban trabajos que necesitaban de una gran exigencia física.

En el caso de los pies de cerdo, no son el alimento más fácil de vender del mundo, siendo honestos. Al fin y al cabo, los cerdos caminan sobre ellos en lodazales, están cubiertos de pelos durísimos y visualmente no son muy atractivos. Así es difícil convencer a nadie. No obstante, hay que tener en cuenta que los pies de cerdo son un alimento rico en colágeno, una proteína que ayuda a proteger nuestras articulaciones, huesos y músculos en el día a día. Así que nos exagerado decir que una ingesta periódica de manitas nos dará el aporte necesario de colágeno que nuestro organismo necesita para fortalecerse.

Para la receta que os proponemos, vamos a intentar convertir el pie de cerdo en un aperitivo crujiente. Es una receta que lleva un tiempo realizar, pero que a buen seguro valdrá la pena. ¡Vamos a ello!

 

 

INGREDIENTES para 25 unidades aproximadamente

  • 3 pies de cerdo cortados a cuartos
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 1 hoja de laurel

 

 

PASOS A SEGUIR

  • Rustir los pies con un soplete o llama para eliminar cualquier resto de pelo.
  • Poner los pies en una olla, cubrir con agua fría y llevar a ebullición. Cuando empiece a hervir, vaciar el agua y cubrir los pies de nuevo con agua fría. Llevar a ebullición y repetir el proceso otra vez. De este modo blanqueamos los pies y eliminamos posibles impurezas.
  • La tercera vez, añadir la cebolla, las zanahorias y la hoja de laurel y dejar que hierva a fuego medio hasta que estén blandos. 2 horas aproximadamente, retirando periódicamente la espuma que se forma en la superficie.
  • Retirar los pies y dejar atemperar. Antes que se enfríen demasiado, separar la carne de los huesos, vigilando de no quemarnos los dedos. Picar con un cuchillo la carne hasta que queden dados de unos 2/3 milímetros de grosor.
  • Disponer sobre la mesa de trabajo el papel film y colocar el pie de cerdo y la butifarra desmenuzados. Enrollar formando un cilindro, presionando para que no queden huecos.
  • Dejar enfriar en congelador un par de horas para poder manipular.
  • Cortar la pieza a pequeñas rodajas, lo más finas posibles
  • Calentar una sartén y añadir las rodajas dejando espacio entre ellas para que no se peguen. Con el fuego a fuerza media dorar ambos lados, para que queden bien crujientes.

 

CONSEJOS

  • Este snack idealmente se acompaña de un alioli casero, que conjuga perfectamente con el sabor del pie crujiente.
  •  Hay que vigilar cuando pongamos las rodajas al fuego, ya que es posible que mientras se cocinen explosionen, y podemos quemarnos si no andamos con cuidado.
  • Este aperitivo conviene comerlo cuando está recién hecho, ya que si no se reblandece y pierde el crujiente.
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